Diseñando formas de participación en el CCCB Lab

Una vez más el CCCB Lab (Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona) me sorprendía con una propuesta de los más atractiva: esta vez con un workshop de 2 días con un título tan sugerente cómo: “2.0. de la interacción a la cocreación”.

¿Cómo repensar y diseñar formas de relación?

¿Cómo cocrear patrones de cocreación culturales?

¿Cómo diseñar procesos emergentes y complejos centrados en personas?

Las jornadas estaban diseñadas y dinamizadas por Irene Lapuente y Ramón Sangüesa (los cuales forman CoCreating Cultures) e iba siendo hora de conocerles en persona y verles en acción después de haberles seguido la pista con admiración durante ya un tiempo.

Finalmente tuve el placer de asistir en representación del MIK, el Centro de Investigación y Gestión del grupo Mondragón acompañado de mi compañero Iñaki Egitegi del Master Internacional ejecutivo en Intraemprendizaje e Innovación abierta que estoy cursando, entre otras aventuras este año.

CCCB (c) Miquel Taverna, 2011

Trabajando en el prototipo de nuestro proyecto tratando de visualizar flujos de información y niveles de participación

(CCCB (c) Miquel Taverna, 2011)

Mis aprendizajes y reflexiones clave:

La participación no se genera de forma espontánea, y sin duda todo lo que empieza por “co” es un reto intelectual interesantísimo y de gran complejidad. Y una vez más, y en la línea de mi anterior post, vuelvo a mencionar que creo que la interacción y la cocreación son modelos ecológicos.

Me quedo con la exposición de Ramón Sangüesa cuando menciona que los puntos en común entre “lo 2.0.”, el open source y el diseño serían: la participación como acción constructiva, acción colectiva y reflexiva global, la tecnocultura, el aprendizaje colectivo y el valor compartido.

También hablamos de lo difícil pero crucial que es generar proyectos sostenibles (a todos los niveles). Y bien, yo me pregunto que probablemente la razón más clara por la que diseñamos procesos insostenibles es por la propia naturaleza insostenible humana, por la paradójico de nuestras actuaciones. Quizás simplemente trasladamos nuestra identidad cambiante e insostenible a nuestros procesos y proyectos. Todavía seguimos siendo un misterio para nosotros mismo, por lo que se me antoja muy difícil ser infalibles en diseños centrados en personas. Sócrates, en la antigua Grecia, afirmó que “no hay misterio más grande para el hombre que el hombre mismo”.

Habiendo dicho esto creo que la clave para generar mejores procesos, crear mayor aprendizaje y diseñar procesos únicos recae dotar de una mayor importancia al proceso en sí. Es decir: diseñar el proceso mismo (el metadiseño), integrar a las personas durante todo el proceso y no sólo examinar y juzgar el producto/servicio final y las externalidades, si no valorizar el proceso cómo parte del todo.

Por último y no por ello menos importante quiero mencionar la importancia clave de tener un buen modelo de negocio, una buena estrategia y unos claros objetivos para poder asegurar un proceso participativo y de co-creación con garantías y huir de expresiones participativas volátiles y efímeras y crear procesos autosostenibles.

Mi valoración sobre el taller:

Cada día tengo más claro que el valor de los check-ins para ver que gente está presente en la sala y para crear un ambiente de confianza en la sesión y de los “momentos café” para socializarse y hacer networking (sin duda uno de los puntos importante de todas estas sesiones), pues bien, de esto nada de nada. Los horarios tampoco fueron los más adecuados para el buen hacer de los tempos de la dinámica sobre todo para las personas que veníamos de afuera y nos quedábamos 4 horas colgados hasta la sesión de la tarde ras sólo cuatro horas de trabajo a la mañana. De todas formas traté de sacar el mayor provecho de cualquier momento para conocer a las personas presentes.

Por otro lado el taller en sí, tampoco resulto nada especial a pesar del conocimiento y experiencia increíble de los dinamizadores, incluso me resultó algo aburrido por momentos (claro que son temas de mi día a día y dentro y mis expectativas previas eran altísimas). Lo cual me hace pensar en cómo mejorar mis futuras intervenciones y hacer de ellas algo más divertido.

Me quede con ganas de haber estrujado un poco más a mis compañeros y compañeras de proyecto y a Irene y Ramón, jejeje.

Lo que más me llamo la atención del flow de la dinámica (y probablemente lo que más me gustó) fue el especial interés por parte de los dinamizadores de que diseñásemos las normas de la participación/co-creación teniendo en cuenta conceptos tan importantes como estos y que muchas veces pasamos por alto: cómo se entra y se sale del proceso, qué reconocimiento reciben las personas participantes, cómo se renuevas los participantes y el propio proyecto, a quién pertenece la creación, cómo se toman las decisiones…

La verdad es que me quedé con ganas de mayor profundidad y con ganas de habernos manchado más las manos. De todas formas sin duda alguna seguiré atento a los movimientos del CCCB Lab, de CoCreating Cultures y de algunos compañeros y compañeras de workshop que están realizando un trabajo increible: Edu Elosegui, Nati Guil, Ignasi Alcalde e Itxaso Diaz.

Para terminar dar la gracias al equipo del CCCB Lab en especial a María Farrás por la invitación a las jornadas y su amabilidad y la gente de Miscelanea – espacio artístico multidisciplinar – por acogerme durante mi estancia en Barcelona.