La innovación en la modernidad líquida

La innovación en la modernidad líquida

Zygmunt Bauman explica en su libro Vida Líquida (Espasa, 2006) “la sociedad moderna líquida es aquella en que las condiciones de actuación  de sus miembros cambian antes de que las formas de actuar se consoliden en unos hábitos y en una rutina determinadas.”

Esta definición suena familiar para aquellas personas que nos movemos en el mundo volátil y cambiante de la innovación. Las tendencias y estrategias en el mundo de la innovación envejecen con una rapidez cada vez mayor y son obsoletas antes de que los agentes (personas, empresas, leyes, gobiernos, universidades) hayan podido conocerlas, implementarlas y testearlas en condiciones satisfactorias.

La “destrucción creativa”

Los proyectos de innovación tienden a nacer desde lo precario y con un gran nivel de incertidumbre, son una constante de inicios y finales imposibles de detener. La propia rueda implacable de la innovación líquida desplaza proyectos e iniciativas de innovación en proceso, en pleno proceso de prueba o maduración directamente a la basura. La “destrucción creativa” que dice Bauman es sin duda el modus operandi de la innovación líquida.

 

Por poner ejemplos con los que me encuentro en el día a día: Todo el mundo se ríe del ya manido Brainstorming pero… ¿Cuántos de vosotros habéis realizado un Brainstorming serio y cumpliendo sus reglas? Toda empresa innovadora ha asistido a 4 cursos de Design Thinking (o pensamiento de diseño) pero pocas empresas han implementado todo un proceso de innovación similar desde la investigación centrada en usuarios a el lanzamiento de productos o servicios al mercado… pero a que todo el mundo ya vemos al Design Thinking cómo algo… ¿viejo? ¡Si ahora lo que mola es el Lean Start Up y las metodologías ágiles!

Mucho cuidado…

innovacion en la modernidad líquida

La innovación no moderna:

Tenemos que olvidarnos de las modas, del último trending topic de turno y trabajar en procesos reales de cambio que nos lleven a nuevos lugares y no seguir dentro de mareas y fuerzas gravitacionales que nos dejen en el mismo sitio en el que empezamos.

Tenemos que entender los ciclos vitales de los proyectos de innovación de los que formamos parte y proponer procesos que dejen madurar y asentarse las nuevas propuestas.

Pasar del “Deme dos workshops del Canvas ese… por favor” al “hagamos un proceso de re-sideño de nosequé para hacer la vida más fácil a nosequién” y hasta la puesta en marcha de nuevas instituciones en red desde la común y con dinámicas y procesos naturales, prototipar alternativas reales a los modelos establecidos y dejar que maduren.

Tenemos que buscar proyectos estables, críticos y valientes, que remuevan empresas y mentes, desde la libertad creadora y la responsabilidad que cada un* de nosotr*s tenemos en nuestros barrios, ciudades, empresas y grupos sociales.